La vida conmigo abolio sus rituales sagrados.
Deslizo la rosa y los tormentos por la piel de mi costado
como lagrimas de una niña que no deja de sonreir a sus mayores,
como una muñeca que juega a las niñas con una espina aguda en la planta de sus zapatones...
La vida conmigo fue una mueca de asentimiento,
'un Ok, un adelante, ahora te toca, deja en el camino los cojones
si de respirar se trata
y transcurrir sin rieles ni dromedarios
por el Gobi que te tengo preparado.'
Alicia.

A veces esos Gobis solo son espejismos y podemos ver los oasis mas alla de ellos, es cuestion de buscarlos para que existan donde siempre han estado.Abrazos, rotundo poema.
ResponderEliminarGRACIAS, JULIETT... SI EVADIMOS LOS GOBIS, HALLAREMOS SAHARAS, RECUERDA MI NOMBRE AQUI... LOS JARDINES DE DUBAI NO SON PARA TUAREG.
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